Alicia y sus amigos viven en un pequeño pueblo gallego, y siempre han sentido curiosidad por Pumariño, un hombre extraño al que todos toman por tonto y que está obsesionado por encontrar un caldero lleno de monedas en los muros de las casas. Cuando se atreven a conocerle mejor, descubrirán que guarda un secreto asombroso que les hará viajar a un mundo que jamás otro niño había visitado: el interior de los cuadros. Allí, en un universo paralelo, en una ciudad extraña y desoladora, vivirán grandes aventuras y aprenderán algo más de sí mismos y de todo lo que les rodea, antes de volver de nuevo a su mundo.