Sincera

La abuelita sabía cómo hacer una mujer…

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (28 votos, media: 4,54 de 5)
Cargando…

Mi Querida Nieta: ¡Que rápido pasa el tiempo! Me parece que fue sólo ayer cuando cantaba canciones de cuna para hacerte dormir. Aún recuerdo cuando me buscabas ansiosa para que te contara o leyera algunos cuentos de hadas. Hoy ya […]


Es difícil ser como la Madre Teresa de Calcuta

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (20 votos, media: 3,45 de 5)
Cargando…

CRISIS DE SANTOSUna pintada desnuda en la pared de una gran ciudad: QUIERO SER SANTA.Ese era el anhelo de la autora de aquel graffitti de Castellón (que aunque no es grande en extensión -140.000 almas-, lo es en la calidad […]


Por que me has conocido a mí

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 5,00 de 5)
Cargando…

Porque conocí a Jaume Jaume Rucabado, oceanógrafo conocidísimo entre los de su gremio, languidecía en el Hospital Oncológico de Barcelona a sus cincuenta y pocos años. Corría el invierno del 1999. La Quimio no había conseguido derrotar al cáncer que […]


Escribe en tu página en blanco

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (8 votos, media: 4,88 de 5)
Cargando…

Cada mañana es una nueva oportunidad Cada día que empieza puede ser el último. Por eso, con la esperanza de hacer lo que podamos de la mejor forma que sepamos, le ofrecemos a Dios cada mañana.Nuestro día, que está limitado […]


LAS OCURRENCIAS DEL REY SOL

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 5,00 de 5)
Cargando…

Un discurso inoportuno DECIR LAS COSAS: NATURALIDAD. En una ocasión en que Luis XIV llegó a un pueblo de la Provenza, acudieron a cumplimentarle las autoridades locales. Era mediodía y el rey tenía hambre. Por eso, cuando el alcalde inició […]


UNA ACTIVIDAD FORMATIVA DE GRUPO: LA IMPORTANCIA DE UN ELOGIO

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 5,00 de 5)
Cargando…

La importancia de un Elogio  El estaba en el primer tercer año de primaria que yo enseñé en la escuela Saint Mary’s en Morris, Minn.  Mis 34 estudiantes eran queridos para mí, pero Mark Eklund era uno en un millón.  […]