La Santísima Virgen se apareció repetidas veces a la joven en la gruta de Massabielle de Lourdes (Francia). La primera aparición se produjo en el año 1858 y Bernardita fue elegida por Dios para ser testigo y mensajera de Dios. Desde entonces, el lugar es frecuentado por creyentes de todo el mundo, ha sido fuente de sanación física y espiritual para mucha gente.