EL CASTO SAN VICTORIÁN

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VIRUTAS DE MADERA PRECIOSA:
Hablar significa enjuiciar, callar significa haber enjuiciado.

El casto San Victorián (Historia del Monasterio de San Victorián) 

Anécdota frailuna de castidad 
Según antiguas tradiciones, Italia, en el año 480, vio nacer a Victorián (o Veturián, como se le conoce en Sobrarbe), nombre que significa “victorioso para vencer gigantes y domar monstruos”. 
Hombre virtuoso como pocos, era reclamado entre sus paisanos por su sabiduría y bondad. Tal era la magnitud que su fama alcanzó, que rechazando el halago y buscando en su humildad el anonimato, marchó a Francia, donde fundó algunos monasterios y nuevamente destacó y fascinó con sus muchas virtudes. 
Pero esta vez no sólo la vanidad le acechaba, sino también las zalamerías de una sirena llamada Maura, que ciegamente enamorada de Victorián, quiso seducirle con su singular atractivo.
Sigue…

 El Santo, aconsejado desde el cielo y comprendiendo que la femenil belleza se sabía fingir lisonja del alma y que podía confundir sus castos pensamientos, emprendió de nuevo la marcha, esta vez rumbo a los Pirineos, llegando a España en el año 530, cuando contaba 50 años de edad. 

Ya en los montes cercanos a Laspuña, sus compañeros, vencidos por la sed y el cansancio, desfallecieron. 
Victorián, hombre santo, tocó con su báculo la roca y surgió de ella una fuente de agua que sació a sus acompañantes. 
Aún hoy de esa fuente, ahora llamada Fuensanta, sigue manando agua fresca y clara, y junto a ella se erige una ermita a la que los romeros peregrinan solicitando al Santo agua en tiempos de sequía. 
Tras el milagro, un ángel transportó a Victorián a una cueva situada en una pared rocosa casi inaccesible, a gran altura. Allí vivió el Santo durante un tiempo sin otro alimento que las raíces de algunas plantas. Pero en su penitencia fue nuevamente tentado por los encantos de aquella dama francesa que quisiera trastornarle en su país; dispuesta a conseguir su propósito, le vino siguiendo las huellas hasta el pie de la cueva, gritando desesperadamente el nombre de su amado y reclamando su amor. 
San Victorián, abrazado al mástil de la cruz, cercando sus oídos con espinas y castigando con disciplinas su cuerpo, consiguió una vez más salir victorioso y mantenerse en la fe y la virtud que se exigía. 
Desde su cueva, el Santo curaba ciegos, sordos y tullidos, y el eco de las bondades de este hombre, llegó a oídos de los monjes del cercano monasterio de San Martín de Asán, que según la tradición, es el más antiguo de España, pues parece que su fundación se remonta al año 506 por el rey godo Gesaleico. 
Conmovidos por la santidad de Victorián, los monjes lo llevaron al cenobio y lo nombraron su abad, cargo que desempeñaría durante los veinte años que precedieron a su muerte. 
El monasterio tomó el nombre del Santo, y tras aquellos tiempos de huída durante la ocupación musulmana, los monjes volvieron a su viejo convento, que a partir de entonces viviría los años de mayor prosperidad amparado, sin duda, por la reconfortante ayuda de su muy querido San Victorián. 
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UBICACION DE LA LOCALIDAD Municipio: Pueyo de Araguás Comarca: Sobrarbe Provincia: Huesca Población: 3 habitantes Altitud: 1.080 m. El Monasterio de San Victorián dista del lugar de Los Molinos unos 4 km. hacia el Norte, en una pequeña terraza en la falda de Sierra Ferrera, al pie del escarpado montículo de San Martín. La Iglesia (actualmente en estado de ruina e invadida por la vegetación al haber sido desmantelada a mediados de la década de 1950 por el obispado de Barbastro) presenta edificaciones pertenecientes al antiguo Monasterio adosadas en los costados Sur y Oeste.
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