Ismael y dos hermanos, Manuel y Savelio, quisieron humanizar pueblos. Eran muy conocidos en Calcedonia y Bitinia porque querían que Juliano el Apóstata y el rey de Persia llegaran a un acuerdo para que reinase la paz entre los súbditos. En su hogar habían recibido una formación cristiana y una amplia cultura. El testimonio de sus vidas les llevó a un acontecimiento que dio lugar a otra dura . El templo del dios Sol se incendió y se les entregó al martirio en el año 326. Su testimonio continuó ardiendo por siglos y siglos gracias a su fe en Cristo.