Era hija de un gobernador pagano, pero, desde pequeña entró en contacto con mujeres cristianas que le enseñaron la vida y obra de Jesuscristo. Su padre no sabía ni palabra de su aprendizaje. Cuando se enteró, la sometió a todo tipo de . De todos ellos la libró el Señor. El padre la llevó al templo de Apolo para que hiciera los sacrificios pertinentes. El dios se cayó derrumbado y su padre, en un acto de violencia, cayó fulminado de muerte. Otros gobernadores hicieron lo mismo y no tuvieron más remedio que darle muerte. Sus restos los llevaron de Toscana a Palermo en donde se veneran.