Narrado a los alumnos el 6 de enero de 1863.

Estaba a Dios que me iluminara algún mensaje para comunicarlo a mis al empezar este año. Y tuve el siguiente sueño: Soñé que era día de fiesta y que el patio estaba lleno de alumnos que jugaban y se divertían. Charlaba en mi habitación con el profesor Vallauri, cuando tocaron a la puerta. Salí a ver quién era y me encontré con mi madre (muerta hace 6 años) la cual me dijo emocionada: – ¡Ven a ver, ven a ver! Me asomé al corredor y vi en medio del patio, entre los alumnos, a un de tamaño colosal.

Muchos de los se habían acercado al elefante y éste parecía ser manso y se divertía correteando con ellos por el patio.

Bastantes muchachos jugaban con él, pero la mayoría temor y corrieron a refugiarse en la Iglesia.

Sonó la campana para ir al Templo y todo el alumnado se dirigió hacia allí y también el elefante entró a la Iglesia. Pero en el momento en el que se presentó la Santa Hostia para adorarla y todos los alumnos se arrodillaban, el elefante volvió la espalda y se colocó mirando hacia el lado contrario del altar.

Y al salir otra vez al patio, sucedió una escena .

Un grupo de jóvenes organizó una con un estandarte de la Virgen que tenía esta inscripción: – “Santa María, socorred a los necesitados”.

Tan pronto como el elefante vio el estandarte se volvió furioso y empezó a dar terribles bramidos y a atacar a todos los que , y agarrando con la trompa a los que estaban más cerca de él, los levantaba en lo alto, los lanzaba hacia el suelo y los , haciendo así un estrago .

El susto y la confusión eran terribles. Unos lloraban, otros . Algunos al verse heridos pedían auxilio a sus compañeros, mientras otros, caso verdaderamente horrible, hacían un pacto con el elefante para ser amigos suyos y traerle nuevas para que las destrozara.

Mientras todo esto sucedía, la imagen de la Virgen que hay en el patio fue creciendo y se llenó de vida y se convirtió en una persona de elevada estatura. Levantó los brazos y abrió el manto; y su manto se volvió tan grande y extenso que alcanzó para cobijar a todos los que se quisieron refugiar debajo de él.

Los primeros en correr a refugiarse bajo el manto de la Virgen fueron los jóvenes de mejor conducta.

Pero al ver la Madre Santa que muchos no acudían a refugiarse bajo su manto, empezó a gritar “Vengan a mí, todos”.

Y el número de jóvenes que se refugiaban bajo el manto de la Virgen aumentaba cada vez más. Pero algunos no hacían caso y no iban a refugiarse allí y resultaban heridos. La Virgen seguía llamando a todos pero muchos no le hacían caso.

El elefante seguía destrozando cada vez más y más, y algunos jóvenes armados de espadas impedían que sus compañeros fueran a refugiarse junto a la Madre de Dios.

Y a esos no les hacia ningún daño el elefante.

Varios muchachos de los que estaban bajo el manto, animados por la Santísima Virgen, empezaron a hacer salidas a arrebatarle al elefante sus víctimas y traían a los jóvenes heridos y al colocarlos bajo el manto de la Virgen, los heridos totalmente curados.

Estos enviados de la Virgen se armaron de palos y empezaron a atacar al elefante y a alejarlo de sus víctimas y a alejar también a los cómplices que colaboraban con la bestia. Y no cesaban de obrar valientemente, aun a costa de sus vidas y así fueron consiguiendo poner a salvo a casi todos.

El patio parecía un . Algunos muchachos estaban tendidos en el suelo, casi muertos. Junto al manto de la Virgen se veía un enorme grupo de jóvenes. Más allá a cierta distancia estaba el elefante con diez o doce muchachos que le habían ayudado en su labor destructora.

Y de pronto el animal, irguiéndose sobre sus dos patas se convirtió en un horrible de largos cuernos, y tomando un manto negro y una red, envolvió en ella a los miserables jóvenes que le habían ayudado a hacer el mal a los demás, dando al mismo tiempo un tremendo rugido. los envolvió a todos una nube de humo muy negro, y abriéndose la tierra, desaparecieron con el monstruo.

Me volví hacia la Virgen y vi escrito en su manto esta frase: – “Los que me honran, poseerán la vida eterna”.

Después de la desaparición del elefante, todo quedó tranquilo y la Virgen les dijo a los jóvenes:

“Una de las causas de muchos males para la son las malas conversaciones.

Huyan de los compañeros amigos de .

Eviten las malas conversaciones, especialmente las conversaciones contra la Santa virtud de la pureza.

Tengan una ilimitada en Mí, y mi manto les servirá de refugio seguro”.

La Virgen desapareció. La estatua del patio volvió a ser la misma de antes. Los jóvenes entonaron un canto a Nuestra Señora, y yo… me desperté.

Yo les recomiendo a todos que recuerden las de la Virgen: – “Vengan a mi todos. Los que me honran tendrán la Vida Eterna”.

Les aconsejo que en toda clase de peligros invoquen a María, y les aseguro que serán escuchados. A los que fueron tan heridos les recomiendo que huyan de los malos compañeros y de las malas conversaciones. Y a los que quieren alejar a los demás de la a la Virgen, y llevarlos a hacer el mal, les pido que cambien su mala conducta o que se alejen de nuestra casa. Y los que desean saber en qué grupo los vi en este sueño, pueden pasar a mi habitación y yo se los diré. Y les repito: los que se dedican a hacer el mal, que dejen su mala conducta o que se alejen de nuestra casa. Buenas noches.