Todo lo que Benedicto XVI dice sobre el buey y la mula, en su obra “La infancia de Jesús” 

“Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los , pues es allí donde comen. En el no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose al profeta Isaías 1,3: «El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende.»Peter hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega del profeta Habacuc  3,2: «En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás» (p. 52).

Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos sobre la del que, según el Éxodo (25,18-20), indican y esconden a la vez la misteriosa de Dios. Así, el pesebre seria de algún modo el Arca de la Alianza, en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para «el buey y el asno», para la compuesta por judíos y .

En la singular entre Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la , que ahora enseña a todos a ver.

La iconografía ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.

Sigue el apunte…

“La tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1,3, y de este modo al pesebre el buey y el asno

“San ha interpretado el significado del pesebre con un que en un primer momento parece casi impertinente, pero que, examinado con más , en cambio una verdad. El pesebre es donde los animales encuentran su alimento. Sin embargo, ahora yace en el pesebre quien se ha indicado a sí mismo como el pan bajado del cielo, como el verdadero alimento que el hombre para ser persona humana.

Es el alimento que da al hombre la vida , la vida eterna. El pesebre se convierte de este modo en una a la mesa de Dios, a la que el hombre está invitado para recibir el pan de Dios. En la pobreza del nacimiento de Jesús se perfila la gran en la que se cumple de manera misteriosa la de los hombres”.

Pero no pasa nada si en el Belén de estas Navidades añades un perrillo y unas cuantas gallinas.