Érase una vez un niño tan distraído que yendo por la calle empieza a perder partes de su propio cuerpo.
Érase una vez un niño tan distraído que yendo por la calle empieza a perder partes de su propio cuerpo.
Érase una vez un niño tan distraído que yendo por la calle empieza a perder partes de su propio cuerpo.