Érase una vez un joven psicoterapeuta francés llamado Hector, cuyo consultorio era frecuentado por una clientela fiel y selecta. Ante los ojos de un observador externo, su posición parecería envidiable, pero, sin embargo, Hector no era feliz. Un buen día,
Érase una vez un joven psicoterapeuta francés llamado Hector, cuyo consultorio era frecuentado por una clientela fiel y selecta. Ante los ojos de un observador externo, su posición parecería envidiable, pero, sin embargo, Hector no era feliz. Un buen día,