MEMORIAS DE UN VIAJERO (MIRANDA CRUZ, JOSÉ L.)

MEMORIAS DE AYER (MERINO BELMONTE, JUSTO)

LA SIESTA Y OTRAS PESADILLAS (MARTÍNEZ TUYA, MARTINA)

SIEBEN WEGE ZUR EFFEKTIVIT§T (COVEY)

LITERATURE AND CULTURE IN THE BLACK ATLANTIC (CAMPBELL, K.)

POSTCOLONIAL THEORY AND AUTOBIOGRAPHY (HUDDART, DAVID)

POSTCOLONIAL LIFE NARRATIVES (WHITLOCK, GILLIAN)

POBLES D’AMERICA (POBLET, JOSEP M.)

EL SECRETO – ED. BOLSILLO . MYSTERY (VON MARKOVIK, ERIK)

CUANDO ESTALLARON LOS VOLCANES (IZCARAY CEBRIANO, JESÚS)

(2) IM EISLAND – GEFANGEN (GEHMANN, KRISTINA)

THE SURVIVOR (LEVI, PRIMO)

EL DÍA MÁS FELIZ DE MI VIDA FUE CUANDO SE ESTRELLÓ EL CAMIÓN DE FOSKITOS . ELLO CAMION FOSKITOS (ANTONIO VALLE)
Cuando el ocio pasa entre paréntesis, la brevedad importa. No podemos demorarnos en el mensaje, con suerte tendremos tiempo para descifrarlo a lo largo del día y digerirlo en el autobús. Tal vez esta sea la filosofía del relato hiperbreve. O quizás sea algo más profundo: la fugacidad de lo vivo. Porque las ventas millonarias de novelas bíblicas demuestran que sí hay tiempo para leer. Esto no es nuevo, se cultiva el relato hiperbreve desde hace siglos, pero es cierto que en las últimas décadas escritores españoles e hispanoamericanos han llevado este subgénero a su mejor momento. Tal vez los escritores tengan momentos muy limitados para concentrarse en su labor, como le pasaba a Raymond Carver en sus primeros tiempos; pero nunca escribió una novela, ni aún siendo escritor a jornada completa. Como él, muchos consideran que el relato es un género más cercano a la poesía que a la novela, y tal vez esto sea más cierto en los microrrelatos: cada palabra cuenta. Atrapar las historias que nos rodean es labor del escritor, descubrir lo extraño en lo cotidiano y recrearlo. Unos lo hacen en una línea y otros en cuatrocientas páginas. Luego los lectores elegimos. Son los tiempos que corren.
