Como el señor Pato iba siempre en su coche, nadie conocía cómo era. Todos se preguntaban si sería alto o bajo, grueso o delgado. Lo cierto fue que, al bajarse un día de su automóvil, demostró que tenía una atractiva figura.
Como el señor Pato iba siempre en su coche, nadie conocía cómo era. Todos se preguntaban si sería alto o bajo, grueso o delgado. Lo cierto fue que, al bajarse un día de su automóvil, demostró que tenía una atractiva figura.