Principios del siglo XIX: Marina viaja junto a su familia a España desde las colonias americanas. Ella no se parece en nada a sus hermanas: no piensa en casarse ni en bordar su ajuar, solo desea vivir en el mar, convertirse en marinero; algo del todo imposible. De sus pensamientos y anhelos sabe mucho su esclava Ramira, una mujer a la que le han arrebatado todo lo que alguna vez ha amado y que oculta un gran poder heredado de sus antepasados africanos. En la actualidad, la madre de Carlos estudia los restos de un galeón español hundido en el Atlántico. Hay algo en esos objetos que la inquieta, que hace que no trabaje a gusto, y esta sensación aumentará con la llegada al museo de su exmarido para colaborar en la restauración. Mientras, Carlos intentará acercarse de todas las formas posibles a Elena, una compañera de clase. Lo que no sabe es que, gracias al estudio de sus padres, podrá estrechar lazos con ella.