Estas son las memorias de John Lydon, rey sin corona del punk británico y uno de los iconos más irreverentes en los anales del pop; en ellas nos habla de tú a tú y le da un «repaso» a su vida y a la de los que tuvieron a suerte -no- de coincidir con él. Sin censura, sin pelos en la lengua y a calzón quitado: así habla John Lydon y esta es la característica que mejor define a La ira es energía. A diferencia de lo que ocurriera con su autobiografía, en este caso Lydon reflexiona sobre lo que hizo, sobre las consecuencias que tuvo y, lo que es mejor, sobre la época que le toco vivir. Este punto de vista, más maduro y articulado, no ha perdido ni un ápice de frescura y descaro. Lydon no tiene reparos en decirnos lo que piensa sobre personajes como Vivienne Westwood o Malcolm McLaren, sobre Sid Vicious -un gran amigo perdido? o sobre temas como el punk, la música, la enseñanza, la creatividad o la moda. Lydon es energía en estado puro y reivindica a la ira como motor para construir y seguir adelante.