Volver al BUP y al COU

La Voz de Lanzarote ha publicado esta interesante reflexión de de Fez Marrero sobre nuestro actual sistema educativo.
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EDUCACION: “VOLVER AL BUP y COU”, LA ÚNICA SOLUCIÓN
25 de abril de 2006

  Quede claro, primero, nuestro respeto a las personas (entre ellas compañeros ya fallecidos) que de buena defendieron la aprobación de la LOGSE.

  Dicho esto, debemos proclamar con rotundidad que la implantación de la LOGSE (y, más en concreto, de la ESO) ha sido, con mucha diferencia, el disparate educativo más descomunal que ha cometido España en toda su historia. Y que sus consecuencias han sido devastadoras para los , para los alumnos, y para el presente y futuro de nuestra sociedad en su conjunto. La situación actual de la enseñanza media en España es, por sus funestas consecuencias en cadena, nuestro más problema social. Un problema cuya única solución es la vuelta a un sistema similar al del BUP y COU.

  Ciñéndonos en principio a la ESO (Enseñanza Obligatoria) establezcamos algunos hechos y valoraciones.

1. Casi todos los profesores que lo impartieron, saben y afirman que con el anterior sistema (BUP + COU) su rendimiento profesional, su dignidad social, y su calidad de vida, eran mucho mayores; y que sus alumnos salían mucho mejor formados, tanto cívicamente como en su preparación humanística, científica y técnica.

2. Los profesores que por su edad no llegaron a impartir el BUP y COU, pero que sí cursaron estos estudios, también saben y afirman, casi unánimemente, que el nivel de preparación (y nada digamos de orden y respeto), era entonces muy superior al de la actual ESO.

3. Los padres con hijos que cursaron antes el BUP y COU, y que a su vez tienen hijos menores que luego han cursado o están cursando la ESO, confirman casi al unísono que ven los centros de ahora mucho menos formativos y mucho más problemáticos.

4. Una abrumadora mayoría de los profesores universitarios sabe y afirma que los alumnos llegaban mucho mejor preparados a la Universidad hace diez años (es decir, antes de la ESO) que ahora.

5. Los efectos demoledores de la falta de exigencia y en la ESO se han dejado igualmente sentir en la FP. El distinguido intelectual librepensante, Alberto Rodríguez Álvarez, a su vez profesor de FP durante más de tres décadas, lo resumió así en su antológico trabajo “La sombra de la ESO es alargada”: “Me he visto obligado a ver, con preocupación y tristeza, cómo la nobleza de los alumnos de antaño, de alumnos que estuvieron a mi lado hace pocos años, ha sido dejada a la vera del camino para dejarle el paso libre a unos alumnos carentes de principios y que le ponen el freno a valores tales como la amistad, la solidaridad, el compañerismo, el respeto a los otros, la aceptación de los estudios, etcétera. Alumnos, todos mayores de 16 años, muy mal educados, violentos, intolerantes, egoístas, ingratos, falsos, irresponsables, vagos…”

6. Es una falacia afirmar que la ESO es socialmente avanzada y solidaria con las capas medias y bajas de la población. Y es una falacia, porque lo que interesa a los padres de clase media y baja es que sus hijos se formen, en todos los sentidos, lo mejor posible, que es precisamente lo que ha dejado de ocurrir al implantarse la ESO.

7. Es una falacia afirmar que la obligatoriedad de permanencia de todos los adolescentes en los centros hasta los 16 años haya mejorado el “derecho a la ”. Lo ha empeorado y mucho. Si bien la de 1970 establecía la gratuidad de la enseñanza, en la EGB, “hasta los 14 años”, la realidad es que cualquier alumno que lo deseaba podía continuar con el BUP y COU de forma gratuita, con el único gasto, como ahora, de la compra de sus y material escolar. Es más: la incluso daba un margen de seis años para terminar los tres cursos del Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP); y de otros tres para terminar el Curso de Orientación Universitaria (COU).

8. Las diferencias esenciales (aunque hay otras menores) entre el deseable BUP y la nefasta ESO son tres: a) Que el BUP era voluntario. b) Que para pasar al siguiente curso había que asimilar los contenidos de cada asignatura. Esta “base previa” garantizaba que los alumnos estuvieran “bien ubicados”en cursos que, en esencia, eran capaces de aprobar, por su capacidad intelectual, o por su especial esfuerzo, o por ambos. c) Que el nivel de exigencia de cada asignatura (establecido por el Plan de Estudios) era, en esencia, innegociable e inexorable. d) Que los comportamientos inadecuados podían sancionarse ejemplarmente de diversas formas inmediatas. Y que las faltas muy graves o reiteradas derivaban en la expulsión del centro e incluso en la privación del derecho a proseguir los estudios del BUP en centro alguno. La expulsión se aplicaba poquísimo, pero (y porque) esta capacidad sancionadora estaba “ahí” como “ultimo elemento disuasorio sobreentendido por todos”. (Este elemento es esencial para el funcionamiento de cualquier sistema educativo. Sin , el descarte casi total de la expulsión en la ESO está en la base del desorden y de la indisciplina en los actuales centros de la ESO y, por ende, en la base del trágico envilecimiento de la educación impartida así como en la base de la calcinación -psíquica, física y moral- del profesorado).

9. Es falsa la excusa de que “la mayor conflictividad de los centros de ESO se debe al aumento de la conflictividad de la calle”. Más bien es al revés: el fracaso de este sistema “antieducativo” ha generado mayor conflictividad juvenil en la calle. ¿Qué comportamientos callejeros, o domésticos, cabe esperar si ni en los mismísimos centros se consolida un hábito de orden y de respeto? ¿Cómo no van a contagiar los alumnos más “antisociales” su actitud a buena parte de sus compañeros si sus tropelías quedan impunes? ¿Qué referentes morales transmitimos a los adolescentes tolerando, en los mismos Institutos, actuaciones menoscabantes y, a veces, hasta delictivas, contra alumnos, profesores y personal no docente?

10. Es indudable el pernicioso efecto de muchos programas televisivos, y el de muchos contenidos de , amén del de otras circunstancias contemporáneas. Pero esto no puede oscurecer la evidentísima relación “causa-efecto” entre la implantación de la ESO y el resquebrajamiento de los Institutos a todos los niveles. Un hecho lo demuestra: sólo en el primer trimestre en que llegaron los primeros grupos de ESO a los Institutos hubo más problemas de disciplina que en los cinco años anteriores con todo el alumnado de BUP y COU junto.

11. Sería, legislativa y operativamente, largo y engorroso volver, tal cual, al sistema consagrado en la Ley de 1970 (EGB-BUP-COU) incluyendo su denominación, currículos y distribución de cursos (8 de Primaria, 3 de BUP y 1 de COU). Nuestra educación y nuestra sociedad necesitan, sí, soluciones drásticas y eficaces, pero, al mismo tiempo, soluciones susceptibles de implementarse casi de inmediato y con el mínimo disenso posible. Esto puede conseguirse conservando el “caparazón”(distribución de etapas y ciclos, currículos, profesorado) de la actual LOE pero introduciendo las siguientes modificaciones esenciales:

a) Establecer al final de la Enseñanza Primaria una Prueba de Ingreso a la Enseñanza Secundaria (en adelante “ES”) ofreciéndose, hasta los 14 años, un itinerario alternativo a la ES para quien no apruebe, o no quiera presentarse, a esta Prueba de Ingreso. En todo caso, los alumnos que así lo deseen contarán, previo informe positivo de la junta evaluadora, con cuatro oportunidades de examen de dicha prueba en las convocatorias de Junio y Septiembre de dos años consecutivos.

b) Limitar a dos, en todos los niveles educativos, el número de asignaturas suspendidas con las que se puede pasar al curso siguiente.

c) Establecer una Reválida al acabar 4º de la ES, cuya superación será requisito imprescindible para el Bachillerato. Los alumnos que lo deseen contarán también con cuatro oportunidades para superar estos exámenes de Reválida.

d) Situar en los 14 años el derecho y deber de escolarización, posibilitando el acceso a la (FP), o directamente al mercado laboral, a partir de esta edad. (En , los jóvenes pueden trabajar remuneradamente, con ciertos límites, desde los 13 años. La mejor manera de “responsabilizar” y “motivar”a los adolescentes que no quieren seguir estudiando es ofrecerles la posibilidad de asumir las responsabilidades, y disfrutar la remuneración, que todo trabajo conlleva. El trabajo, en cualquier sector o empresa, es, en sí, educativo, y constituye una opción de aprendizaje tan digna como cualquier otra. No es lógico que un país que ha abierto su mercado laboral a centenares de miles de inmigrantes impida la “regularización laboral”de sus propios adolescentes hasta los 16 años. Muchos adolescentes inician carreras antisociales y delictivas de difícil retorno precisamente por falta de la opción legal de trabajar).

e) Sin perjuicio de la opción, por decisión judicial, del internamiento en correccionales propiamente dichos de los responsables de hechos particularmente graves (cometidos en los centros o fuera de ellos) se crearán, para los alumnos de edad inferior a 14 años que persistentemente ocasionen conflictos en sus e institutos, centros de reeducación con normativa específica y profesorado voluntario y especializado. Es esta la única forma de garantizar, en el resto de los centros, el respetuoso ambiente de ordenada libertad, disciplina y trabajo que constituyen “ conditiones sine quae non” para el eficaz proceso educativo al que el resto de los alumnos y padres tienen derecho. (En efecto, pura y sencillamente imposible, por muchas vueltas que le demos, “restituir la al profesorado”si se mantiene la suicida premisa de que “el alumno infractor va a seguir en el centro de todos modos”. Sin opciones claras de castigo y expulsión, no hay educación. El derecho a la educación ha de tener, como todos los derechos, sus cauces y sus límites. Del mismo modo que el derecho constitucional a “circular libremente por el país”queda suspendido si uno comete un delito que conlleve la reclusión en prisión, igualmente el mal comportamiento, grave o reiterado, en los e institutos, no sólo no debe quedar nunca impune sino que debe ser disuadido y penalizado expeditivamente, como única forma de conseguir su pronta erradicación y la consecuente normalización de la vida escolar.

  En cualquier caso, los menores de 14 años con comportamientos inadmisibles seguirán conservando, hasta esa edad, y salvo en los casos graves de internamiento en otros recintos por decisión judicial, el derecho a la educación en el centro de reeducación, comarcal o de distrito, al que se les derive).

Conclusión: Llamamiento al Gobierno y a la sociedad

  Respetuosamente urgimos al Presidente del Gobierno, Sr. Rodríguez , y a todo el Gobierno de España, a que acometan las reformas que aquí se proponen -y otras complementarias de índole similar- para invertir el proceso de autodestrucción en que está inmerso el sistema educativo y posibilitar el retorno de escolar y de todos los efectos beneficiosos que esta conlleva.

  Urgimos también a los profesores, a los padres y de los alumnos (individualmente y a través de sus asociaciones), a que alcen su voz inequívocamente a través de los claustros y escolares, manifestándose públicamente al efecto de ejercer la presión necesaria para que nuestros gobernantes cambien el rumbo, hoy suicida, de nuestra Enseñanza Pública.

  Este cambio de rumbo, que imperiosamente necesita nuestra Educación, no es, no debe ser, una cuestión de carácter ideológico, político o partidista. No es una cuestión de , PP o IU, o de centralismos ni nacionalismos. Estamos ante un asunto de sentido común, de defensa común de España y su futuro. O, para los que prefieran otra formulación, de defensa lógica de los intereses sociales y familiares en todas las regiones y nacionalidades de España.

  Pero, sobre todo, estamos ante la obligación (exigida por la que nos define como “ social y democrático de derecho… que propugna como valores superiores de su ordenamiento la libertad, la justicia, la igualdad…”) de defender los intereses educativos de los hijos de las capas medias y bajas de la población. En efecto, los erróneos principios en que se fundamentó la LOGSE, y más en concreto, la ESO, han creado un abismo entre (por así denominarlos “grosso modo”) pobres y . La diferencia ambiental, educativa y formativa entre los colegios públicos y los concertados (y nada digamos de los privados) es hoy muy superior a la que existía hace quince años. La solución no puede ser (como parece deducirse de algunos planteamientos) igualar por debajo y repartir la miseria“obligando a funcionar a los centros concertados como actualmente funcionan los públicos”. No. Obviamente, la única solución progresista y sensata es “modificar el sistema para que los centros públicos puedan funcionar, en la medida de lo posible, como lo están haciendo los privados”.

  Sería, a los anteriores efectos, muy deseable (aunque no es en modo alguno imprescindible) la colaboración de los sindicatos y partidos (IU, UGT, CCOO, etc.) que, junto al PSOE y desde 1985, gestaron la LOGSE-ESO y su implementación y continuidad. Comprendemos que a estos sindicatos y partidos les resultaría moralmente duro y estratégicamente complicadísimo reconocer sus graves errores de partida, y su terca pertinacia en ellos a lo largo de la última década, en cierta medida hasta hoy mismo. Sería contraproducente, y hasta malévolo y por parte de sus adversarios (adversarios que en su mayoría tampoco han hecho gran cosa por cambiar la situación) exigirles golpes de pecho ostentosos y rectificaciones públicas. Bastará, pues, con su responsable silencio, con su valiosísima cooperación tácita (sin perjuicio de los “matices” que vean oportunos) para posibilitar que, fluidamente, el Gobierno y, en su caso, el Congreso, culminen celeramente el proceso de cambio y nos saquen a muy corto plazo del atolladero actual. Pero, por mucho que deseemos evitar reproches ya estériles y contraproducentes, nadie debe olvidar una cosa: la mayor parte de los diagnósticos de este trabajo (y, en significativa medida, de sus propuestas) son un a voces, compartido por la abrumadora mayoría del profesorado. Sólo el pudor, el , y la presión mediática, han impedido que se eleven a “públicas” las convicciones que casi todos expresan en “petit comité”. Pero, señores, la situación está cambiando. Quienes se empeñen, poniendo piedras en el camino, en mantener hundidos (al profesorado, a los centros públicos y a la sociedad) en la infame ciénaga actual, lo van a pagar, duramente y quizá durante lustros, en las urnas políticas y sindicales.

  Precisamente, una de las pretensiones de este trabajo es la de estimular, no sólo al profesorado y padres, sino también a las asociaciones y personalidades de todos los ámbitos e ideologías, a romper el ominoso muro de silencio, la vergonzante “omertá”, que ha venido constriñendo la libre expresión del pensamiento mayoritario durante la últimas década. Porque es improbable que los “nos cambien las cosas” si nos sentamos a esperar por ellos y no lo solicitamos enérgicamente. Porque, , no hay fuerza mayor que la de la inercia. ¡Pulvericemos combativamente esa inercia!

  Finalmente, reiteramos nuestra solicitud formal al Excmo. Sr. Presidente don José Luis Rodríguez Zapatero, a su Gobierno, al grupo socialista, y a la Ejecutiva Federal del PSOE, de que inicien de inmediato y por la vía urgente el camino hacia las reformas solicitadas. Tendrán el apoyo del 90% de la sociedad, ya que las propias agrupaciones socialistas, y en general la base social del PSOE, sólo han seguido defendiendo lo indefendible (y eso con la boca pequeña) por mera lealtad partidista.

Es de suponer que el Gobierno tendrá garantizada, en este terreno, la colaboración y parlamentaria del PP, como garantizada tiene la simpatía de la mayoría de los intelectuales independientes. Que cuente o no con el apoyo, tácito o explícito, de sus actuales socios de facto (IU, ERC, BNG, XA, etc.) o con el del resto de grupos (CiU, PNV, CC, EA, etc.) dependerá de ellos, pero si obstruyen el proceso, que cada palo aguante luego su vela en las elecciones.

Es nuestro deseo que los habituales socios parlamentarios del Gobierno no amenacen con romper la actual “entente” si el PSOE aborda las reformas aquí propuestas. Pero si así fuera, el Sr. Zapatero siempre podrá acabar la legislatura con el apoyo del PP. Si en Alemania se han coalicionado los dos grandes partidos (durante toda una legislatura) para posibilitar unas reformas sociales que entienden necesarias, con mucha más puede hacerse lo mismo en España durante media legislatura para garantizar un bien social superior y cuya necesidad es aún más evidente: el derecho a una “Educación” que merezca tal nombre.

Emilio de Fez Marrero