«Acostúmbrate a decir que no.» (Camino, 5 S. Josemaría EdB).

No es fácil saber nuestros límites; no es fácil parar. Hace falta una gran fortaleza para decir que no: una fortaleza cada vez mayor en la medida que te aproximas a las zonas templadas (sic. en España al Mediterráneo).
Ved el ejemplo gráfico.