En tiempo de desolación nunca hacer mudanza

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“En tiempo de desolación nunca hacer mudanza, mas estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación, o en la determinación en que estaba en la antecedente consolación. Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más bien el buen espíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consexos no podemos tomar camino para acertar” (EE[318])

Sigue con una explicación de la frase de Ignacio de Loyola, gran santo y fundador Jesuita.

La frase exacta es “En tiempo de desolación no hacer mudanza”. Ignacio de Loyola lo escribe en los “Ejercicios Espirituales”, donde separa las épocas en que uno se siente confortado y bien (en su caso, por la asistencia divina), es decir, tiempo de consolación, de los tiempos en que uno se siente desolado, es decir, abandonado por Dios, triste, desorientado y sin saber si está llevando su vida correctamente. En esos tiempos, no hacer mudanza, que quiere decir, no cambiar de propósitos ni objetivos, porque nos vamos a dejar llevar por la depresión y la falta de ánimo. Aguantar y esperar a tener la cabeza clara.Obviamente no hace falta leer la frase en clave de desolación o consolación divina para encontrarle un sentido adecuado a la frase. Los “Ejercicios” son un texto realmente admirable por muchas cosas, sin necesidad de ser creyente. Una de ellas es por la sabiduría práctica con que Ignacio describe procesos psicológicos y da consejos para lidiar con ellos.No sé si el consejo es aplicable a procesos como la economía, más cuando parece que lo que tenemos encima es realmente grave y novedoso, así que seguramente no basta con esperar a que escampe perseverando en las prácticas que han traído la desolación. Claro que lo dicen los mismos “expertos” que decían hace un año que todos íbamos ser muy ricos. Como tantos otros, hablaban de oídas y como ven en otros sus propias palabras, piensan que deben de tener razón. Se llaman entre sí don fulano y don mengano y parece que les da autoridad… que se prestan los unos a los otros. Algo así como los activos tóxicos, si los he entendido bien. Al cabo, todo se reduce a lo que la gente dice. Otro gran personaje llamó a eso “idola fori”, o sea, los (falsos) ídolos de la plaza pública. La radio, la televisión y la red son el lugar natural de todos ellos.

En momentos de crisis, como el que contemplamos, es conveniente estudiar los problemas y ver soluciones. Pero grandes cambios deben esperar. 

No se trata tanto de huir de lo que aborrecemos como de decidir un objetivo al que vamos.
Correr, huir, es una oportunidad perdida.
Hay que aprender de los errores pero también saber esperar el momento oportuno. 
Aconsejarse no de muchos, sino de unos pocos.
Pedir luz al Cielo, para ver cómo sacar el mayor partido de una circunstancia difícil.
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