No es un ladrillo, hombre…

En cierta ocasión, un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena. Iba pensando de esta forma: Si tuviera un coche nuevo, sería feliz. Si tuviera una casa grande, sería feliz. Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz. Si tuviera una mujer perfecta, sería feliz……. De repente se encontró una bolsita llena de piedras. Al…
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Tesoros Escondidos en Luna Llena

Aquella noche, mis tíos estuvieron hablando sobre tesoros ocultos de fallecidos. Tesoros que en días de luna llena se dejan ver por personas con suerte, apareciéndose en circunstancias inimaginables. Así, luego de la cena teníamos que caminar mis primos y yo unos tres kilómetros y medio a dormir en otra casa porque no habían camas suficientes donde estábamos…
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Citas de Pobreza Desprendimiento

Pobreza Evangélica: “Si alguno quiere venir en pos de mí niéguese a sí mismo”. “Ve, vende cuanto tienes y sígueme” No importa la cantidad “No os inquietéis, en orden a vuestra vida, sobre lo que comeréis, ni en orden a vuestro cuerpo, sobre qué vestiréis” (cuervos, lirios, flores); “pues, si a una hierba que hoy…
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Los tesoros de la abuelita (apegos y desapegos, desasimiento)

La vida es un viaje de ida y vuelta. Me contaba un amigo que su abuela, con alzheimer avanzado, escondía el queso mordido en los lugares más inverosímiles de la casa… Por doquier aparecían “tesoros” de la abuela… El problema fue detectado del todo el día en que la abuelita perdió su dentadura. No sabía…
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El Sueño Cumplido (abandono, providencia divina…)

TRES ÁRBOLES: una parabola (Anónimo inglés. Traducido por E.M. Carreira, S.J. Marzo 1999)  Había una vez, sobre un colina en un bosque, tres árboles. Con el murmullo de sus hojas, movidas por el viento, se contaban sus ilusiones y sus sueños. El primer árbol dijo: “Algún día yo espero ser un cofre, guardián de tesoros….
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La Cuaresma, oportunidad para entrenar el espíritu

Aquel monje mayor que vivía en desierto salía a pedir en las horas de más calor. Su cuerpo enjuto aguantaba bien el calor, pero en ocasiones debía meterse una pequeña chinita en su boca para que no se le pegara la lengua. Al atardecer pasaba por una fuente cristalina y fresca y ofrecía a Dios…
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