(RV).- En un clima de alegría y felicidad, el Santo Padre rezó la oración del Ángelus este martes en el que celebramos la Epifanía del Señor. Antes de la oración mariana recordó a los presentes la figura de los Magos de Oriente y lo que representan en la historia de la Iglesia, ya que ellos vinieron desde muy lejos «para adorar al recién nacido Rey de los Judíos y Salvador, y para ofrecerle dones simbólicos», y esto representa la universalidad de la Iglesia, «Él no reserva su amor a algunos privilegiados, sino que lo ofrece a todos», explicó Francisco.

Con esta idea nos recuerda que nosotros, como los Reyes Magos, también debemos buscar a Dios distinguiendo la estrella. «La estrella que es capaz de guiar a todo hombre a Jesús es la Palabra de Dios: ella es la luz que orienta nuestro camino, nutre nuestra fe y la regenera». Así nos invita a leer y meditarla cada día, para que sea como una llama, y nos ayude a aclarar nuestros pasos».

Francisco dedicó un saludo especial a los hermanos y a las hermanas del Oriente cristiano, católicos y ortodoxos, muchos de los cuales celebran este miércoles la Navidad del Señor. Además quiso subrayar también que este 6 de enero se celebra la Jornada Mundial de la Infancia Misionera. «Es la fiesta de los niños que viven con alegría el don de la fe y rezan para que la luz de Jesús llegue a todos los niños del mundo». Así alentó a los educadores a cultivar en ellos «el espíritu misionero» para que sean anunciadores del amor de Dios.

El Santo Padre invitó a los presentes a repetir varias veces que la vida es «caminar atentos, incansables y valerosos». Saludó detenidamente a los peregrinos llegados a la Plaza de San Pedro desde diferentes partes del mundo, un total aproximadamente de 50.000 personas.

(MZ-RV)

(from Vatican Radio)