Hay datos históricos que conviene mirar con cuidado antes de convertirlos en una cifra viral.
Los Auschwitz Sterbebücher, los llamados «Libros de defunciones» de Auschwitz, son registros originales elaborados por las autoridades nazis sobre aproximadamente 69.000 prisioneros registrados que murieron entre 1941 y 1943.
Según el análisis realizado por el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, entre las personas que aparecen en esos registros:
• 46,8 % eran católicas.
• 42,8 % eran judías.
• El resto pertenecía a otras confesiones o categorías.
Pero hay un dato fundamental: estos registros no representan a todas las personas asesinadas en Auschwitz.
Una gran parte de las víctimas, especialmente quienes fueron asesinados poco después de llegar al campo, no fueron registrados como prisioneros. Por ello, no aparecen en los Sterbebücher.
Esto significa que no se puede utilizar ese 46,8 % frente al 42,8 % para afirmar que «la mayoría de las víctimas de Auschwitz eran católicas» o para calcular la composición religiosa de todas las víctimas.
Los Sterbebücher son una fuente histórica importante, pero responden a una pregunta concreta: ¿qué características tenían las personas cuya muerte fue registrada en estos libros?
No responden a otra pregunta mucho más amplia: ¿quiénes fueron todas las víctimas de Auschwitz?
La diferencia entre ambas preguntas es fundamental cuando se utilizan documentos históricos para construir estadísticas.
Y precisamente por eso, antes de compartir una cifra, conviene mirar qué población está contando, qué población queda fuera y quién ha elaborado el registro.
La historia también se manipula cuando se utilizan datos verdaderos para responder preguntas que esos datos no pueden responder.