Rescatado de las aguas

Rescatado de las aguas
(Amor heroico al Cristo en la )


Durante la catástrofe de las inundaciones de (se calculan unas 60.000 víctimas), hubo hechos heroicos de ayuda entre todas las personas, y además también hubo un renacer espiritual en un país que está azotado por el hedonismo y la droga.

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Hubo hechos heroicos para recuperar el Santísimo de los sagrarios de las iglesias destruidas. Uno fue el rescate de las Sagradas Formas del sagrario de la iglesia de Los Corales, urbanización completamente arrasada por la avalancha. Su párroco Reinaldo Herrera, quedó malherido, además de perder a su madre y hermana, pero se dio cuenta de que había quedado parte de la iglesia. Otro sacerdote, Abelardo Bazó, acompañado de algunos jóvenes, llegó hasta allí en moto, el único medio que podía acceder a la zona. Se encontró solo la pared a la que estaba adosado el sagrario y un cuadro del Corazón de Jesús. Se arrodilló, rezó una Visita al Santísimo y procedió a forzarlo. Consumió las Formas Consagradas y dejó, para que no se pudiera pensar en un acto sacrílego, una nota: "¡Te hemos rescatado Señor, rescátanos a nosotros! Jesús te amo. 19-12-99".

Otro rescate fue en el pueblo de Naiguatá, uno de los más antiguos y típicos del litoral central. El párroco, Felipe Colmenares, al ver el torrente de agua, lodo y piedras que comenzaba a entrar en el , decidió que antes que su vida estaba Jesús Sacramentado. El sacerdote abrió la puerta de la iglesia, fue al sagrario y comenzó a consumir los dos copones que se encontraban allí. Pudo hacerlo con el primero y ya
había comenzado con el segundo cuando el torrente se lo llevó con ese copón entre sus manos. Luchó hasta donde pudo, pero la fuerza del desbordamiento se lo quitó de las manos. Existe el convencimiento de que el Cuerpo de Cristo quiso de esta manera unirse a los miles de que desaparecieron bajo las aguas.

Palabra, Febrero, 2000, pág. 26-27 (426-427)