A lo largo de la historia de la Copa del Mundo ha habido finales memorables, remontadas inesperadas y campeones sorprendentes. Sin embargo, existe una curiosidad que muy pocos aficionados conocen: solo una vez los dos finalistas de un Mundial habían coincidido previamente en el mismo grupo de la primera fase.

Mundial de Suiza 1954

El único precedente se produjo en el Mundial de 1954, disputado en Suiza.

En el Grupo 2 quedaron encuadradas las siguientes selecciones:

  • Hungría
  • Alemania Occidental
  • Turquía
  • Corea del Sur

Durante la fase de grupos, Hungría, considerada la gran favorita y liderada por Ferenc Puskás, pasó por encima de Alemania Occidental con un contundente 8-3. Aquella derrota parecía confirmar la enorme superioridad de los magiares.

Sin embargo, el destino tenía preparada una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol.

Ambas selecciones fueron superando las eliminatorias hasta volver a encontrarse en la final, disputada el 4 de julio de 1954 en Berna.

Contra todo pronóstico, Alemania Occidental remontó un 2-0 inicial y terminó imponiéndose por 3-2, conquistando su primer título mundial. Aquel encuentro pasó a la historia como «El Milagro de Berna».

¿Ha vuelto a ocurrir?

No.

Desde entonces se han disputado numerosos Mundiales con diferentes formatos de competición, pero nunca más los dos finalistas habían coincidido en el mismo grupo de la primera fase.

Es cierto que en algunos torneos hubo segundas fases de grupos o liguillas finales, como en 1950 o 1982, pero ninguno de esos casos cumple esta condición.

Una curiosidad histórica

Más de siete décadas después, el Mundial de 1954 sigue siendo el único ejemplo en el que dos selecciones comenzaron el torneo compartiendo grupo y terminaron disputándose el título.

Una rareza estadística que demuestra que, en el fútbol, una derrota en la fase de grupos no siempre impide acabar levantando la Copa del Mundo.