La familia, entorno privilegiado en el que practicar la solidaridad

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Ciudad del Vaticano, 5 diciembre 2014(VIS).-”El futuro de la humanidad pasa por la familia, por lo que se la debe permitir desempeñar el papel que le corresponde -se lee en el mensaje que el Papa ha enviado a los participantes en el Festival de la Familia que se celebra en la localidad italiana de Riva del Garda (1-6 diciembre) sobre el tema: “El ecosistema vida y trabajo. Empleo femenino y natalidad, prosperidad y crecimiento económico”- ”No es suficiente reiterar la importancia de la familia y hacer valer sus derechos: es necesario tener en cuenta cómo se pueden articular de manera efectiva el papel de la familia y de la sociedad, en particular, en lo que respecta a la relación entre el trabajo y la vida familiar”.
”La familia tiene una misión propia, al servicio de sus miembros, de su propio desarrollo, de la vida; tiene derechos y por lo tanto necesita apoyos y garantías para poderlos ejercer. Por otra parte, la familia también tiene deberes respecto a la sociedad, lo que significa que debe colaborar para servir a la comunidad. Este es un entorno privilegiado en el que practicar la solidaridad armónicamente y la subsidiariedad, es decir, una sinergia entre lo público y lo privado, entre las empresas y familias. Precisamente por el compromiso y la responsabilidad que requiere traer hijos al mundo y educarlos, las familias necesitan una ayuda adecuada por parte de los organismos públicos y las empresas, con miras a una mutua colaboración. La preocupante tendencia demográfica requiere, por parte de todos los interesados, una estrategia extraordinaria y valiente en favor de las familias. Desde aquí también puede iniciar una recuperación económica para el país. Y en esta perspectiva se debe reconsiderar y resolver la tragedia del desempleo, especialmente entre los jóvenes”.

El Papa también habla de las políticas familiares, la condición social y jurídica de la familia en general, la ayuda que se debe ofrecer a los que están en desventaja en el plano material y moral, y la atención que se debe prestar al mundo laboral femenino. ”Debemos asegurarnos de que la mujer no esté obligada, por razones económicas, a trabajar demasiado duro o a un horario demasiado pesado, que se adapte a todas sus responsabilidades de sacar adelante la casa y educador de los niños. Pero sobre todo debemos tener en cuenta -finaliza- que los compromisos de las mujeres en todos los niveles de la vida familiar, también constituyen una contribución sin precedentes a la vida y al futuro de la sociedad”.
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