Ciudad del Vaticano, 26 abril 2015 (VIS).- Al terminar la celebración de la Santa Misa en la basílica varticana, el Papa Francisco se asomó a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano para rezar el Regina Caellil junto a los fieles reunidos en la plaza. El Papa antes de la oración mariana dedicó unas palabras a la figura de Jesús, el Buen Pastor en el que contemplamos a la Providencia de Dios.
»El Padre -ha dicho- nos ha dado lo más grande y precioso que nos podía dar. Es el amor más alto y más puro, porque no está motivado por ninguna necesidad, no está condicionado por ningún cálculo, no lo atrae ningún deseo interesado de intercambio. Ante este amor de Dios, experimentamos una alegría inmensa y nos abrimos al grato reconocimiento por lo que hemos recibido gratuitamente. Pero contemplar y dar gracias no basta -ha añadido-. También hay que seguir al Buen Pastor. En particular, cuantos tienen la misión de guía en la Iglesia -sacerdotes, obispos, papas- están llamados a asumir no la mentalidad del mánager sino la del siervo, a imitación de Jesús que, despojándose de sí mismo, nos ha salvado con su misericordia. A este estilo de vida pastoral – de Buen Pastor – están llamados también los nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, que he tenido la alegría de ordenar esta mañana en la Basílica de San Pedro».
Antes de concluir, el obispo de Roma invitó a dos sacerdotes recién ordenados a asomarse a la ventana para saludar a la gente y agradecer a los fieles sus oraciones. También pidió a la Virgen que obtuviera para él, para los obispos y para los sacerdotes de todo el mundo »la gracia de servir al pueblo santo de Dios mediante la alegre predicación del Evangelio, la sentida celebración de los Sacramentos y la paciente y mansa guía pastoral».

Al finalizar la oración mariana, el Papa aseguró su cercanía a las personas afectadas por el fuerte terremoto ocurrido en Nepal y en los países vecinos. »Rezo por las víctimas, por los heridos y por todos los que sufren a causa de este desastre -dijo-. Que tengan el apoyo de la solidaridad fraterna. Y recemos a la Virgen, para que esté cerca de ellos».