La Teoría del Malvado y el Incauto

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LAS LEYES FUNDAMENTALES DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

  1. La Primera Ley Fundamental: ” Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”.
  2. La Segunda Ley Fundamental:
    ” La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es
    independiente de cualquier otra característica de la misma persona”.
  3. La Tercera Ley Fundamental:
    ” Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de
    personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso
    obteniendo un perjuicio”.
  4. La Cuarta Ley Fundamental:
    ” Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de
    las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan
    constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier
    circunstancia tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se
    manifiesta infaliblemente como un costosísimo error”.
  5. La Quinta Ley Fundamental: ” La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado”.

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CATEGORÍAS FUNDAMENTALES DE PERSONAS

Todos
los seres humanos están incluidos en una de estas cuatro categorías
fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los
estúpidos.

Los Incautos:
Podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción (es
decisivo que sea él quién la inicie), cuyo resultado fue una pérdida
para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con
un incauto.

Los Inteligentes:
Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo
realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se
trataba de una persona inteligente.

Una
persona inteligente puede alguna vez comportarse como una incauta, como
puede también alguna vez adoptar una actitud malvada. Pero, puesto que
la persona en cuestión es fundamentalmente inteligente, la mayor parte
de sus acciones tendrán la característica de la inteligencia.

En
determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en
otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una
incauta. La única excepción importante a la regla la representan las
personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una
total coherencia en cualquier campo de actuación.

Los Malvados:
Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos
relacionados con un individuo que consiguió una ganancia causándonos
perjuicio a nosotros: nos encontramos frente a un malvado.

Existen
diversos tipos de malvados; el malvado perfecto es aquél que con sus
acciones causa a otro pérdidas equivalentes a sus ganancias.

Otro tipo
de malvados son aquellos que obtienen para sí ganancias mayores que las
pérdidas que ocasionan en los demás, esos son deshonestos y con un
grado elevado de inteligencia, pero la mayoría de los malvados son
individuos cuyas acciones les proporcionan beneficios inferiores a las
pérdidas ocasionadas a los demás.

Este individuo se situará muy cerca
del límite de la estupidez pura.


Los Estúpidos:
Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de
dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa
de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los
momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos
daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar
absolutamente nada con sus acciones.

Nadie
sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo
que hace.

En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay
una explicación: la persona en cuestión es estúpida.

La
mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente
estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en causar
daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí,
sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más.

Existen personas que
con sus inverosímiles acciones, no solo causan daños a otras personas,
sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen al género de los
superestúpidos.

EL PODER DE LA ESTUPIDEZ

Como
ocurre con todas las criaturas humanas, también los estúpidos influyen
sobre otras personas con intensidad muy diferente. Algunos estúpidos
causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a
ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a
comunidades o sociedades enteras.

La capacidad de hacer daño que tiene
una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor
genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.

Nos
queda aún por explicar y entender qué es lo que básicamente vuelve
peligrosa a una persona estúpida; en otras palabras en qué consiste el
poder de la estupidez.

Esencialmente,
los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas
razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento
estúpido.

Una
persona inteligente puede entender la lógica del malvado.

Las acciones
de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa,
si se quiere, pero al fin y al cabo racionalidad. El malvado quiere
añadir un “más” a su cuenta.

Puesto que no es suficientemente
inteligente como para imaginar métodos con que obtener un “más” para
sí, procurando también al mismo tiempo un “más” para los demás, deberá
obtener su “más” causando un “menos” a su prójimo.

Desde luego, esto no es justo, pero es racional, y si es racional uno puede preverlo.
Con
una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible.

Una criatura
estúpida os perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos
y lugares más improbables y más impensables. No existe modo alguno
racional de prever si, cuándo, cómo, y por qué, una criatura estúpida
llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está
completamente desarmado.

Puesto
que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de
la racionalidad, de ello se deriva que generalmente el ataque nos coge
por sorpresa incluso cuando se tiene conocimiento del ataque no es
posible organizar una defensa racional, porque el ataque, en sí mismo
carece de cualquier tipo de estructura racional.

El
hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida
sean absolutamente erráticos e irracionales no sólo hace problemática
la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier
contraataque. Hay que tener en cuenta también otra circunstancia. La
persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente
de que es malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de
su propia candidez. Al contrario de todos estos personajes, el estúpido
no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor
fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora.

Con
la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del
mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus
planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte
perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto
sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente.

No
hay que asombrarse de que las personas incautas, generalmente no
reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no
representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo
que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas
inteligentes ni las malvadas consiguen muchas veces reconocer el poder
devastador y destructor de la estupidez.

Generalmente,
se tiende incluso a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a
sí misma, pero esto significa que se está confundiendo la estupidez con
la candidez.

S

SOCIEDAD Y ESTUPIDEZ

Sería
un grave error creer que el número de estúpidos es más elevado en una
sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso. Ambas se ven
aquejadas por el mismo porcentaje de estúpidos.

La diferencia entre
ambas sociedades reside en el hecho de que en la sociedad en declive
los miembros estúpidos de la sociedad se vuelven más activos por la
actuación permisiva de los otros miembros.


Un
pais en ascenso tiene también un porcentaje insólitamente alto de
individuos inteligentes que procuran tener controlada a la fracción de
los estúpidos, y que, al mismo tiempo, producen para ellos mismos y
para los otros miembros de la comunidad ganancias suficientes como para
que el progreso sea un hecho.

En
un país en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue
siendo igual; sin embargo, en el resto de la población se observa,
sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante
proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y,
entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento
del número de los incautos.

Resumen del libro de Carlo M. Cipolla “ALLEGRO MA NON TROPPO”

“Tengo
la firme convicción, avalada por años de observación y experimentación,
de que los hombres no son iguales, de que algunos son estúpidos y otros
no lo son.” Carlo Cipolla

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